PUES SÍ, SOMOS AFRICANOS

Publicado en por redactor jefe NO

PUES SÍ, SOMOS AFRICANOS

 

Hace ya tres años, (esto de las fechas se me da terriblemente mal), el consejero para la región de África, el P. Jean Bosco Musumbi, vino a visitarnos. Recuerdo la visita con agrado. A menudo en estos encuentros hay una broma o un chiste que se va repitiendo día tras día, hasta el punto de convertirse en “la broma” de aquel encuentro o de aquella visita. Pues bien, en este encuentro “la broma” fue…. “Pero Jean Bosco, el Sahara es África, ¿no?”. Y él insistía, “que no, que no… el Sáhara no es África, África empieza a partir del Sahara”. “Pero y entonces, ¿nosotros qué somos?”- preguntábamos. “No sé”- replicaba no sin ciertas dudas- “¿Europa, España, una región aparte del Norte de África?”. Ahora que he podido visitar Senegal en el marco de la Reunión de superiores mayores de la sub-región francófona puedo decir que sé a qué se refería. Nuestros vecinos senegaleses son muy diferentes a nosotros y el islam de Senegal tiene características bien diferentes a las del islam del norte de África.

Y sin embargo, pues sí, somos africanos. Y sí, además la “todavía-delegación” oblata del Sahara ha vuelto a participar en una reunión de la región africana. La región de África-Madagascar está dividida en dos sub-regiones: la anglófona y la francófona. Del 3 al 6 de Marzo tenía lugar la reunión de la zona francófona. Se reunían superiores mayores y ecónomos. Acudía también el P. Rufus, ecónomo general de la congregación con el P. Mark de Canadá que le ayudaría con la traducción. Como el tema principal de la reunión era la evaluación de la formación, asistieron también los superiores de las dos casas de formación “consolidadas” de la subregión: el escolasticado de Yves-Plumey, en Yaoundé (Camerún) y el escolasticado de S. Eugenio de Mazenod en Kintambo-Kinshasha (Congo). Al principio no entendía muy bien qué significaba eso de “casa consolidada”. Reconozco que sigo sin saberlo todavía. Pero a efectos prácticos, significa que nuestros hermanos de la subregión africana se comprometen en enviar sus escolásticos a ambos escolasticados para compartir “el peso” de la formación y enriquecer a las nuevas generaciones de oblatos con una valiosa experiencia de la internacionalidad. Participaba en la reunión el P. Jean Bosco, con su eterna sonrisa, (menos cuando se pone serio para decir algo que no le gusta y lo hace muy bien, por cierto). ¡Ah! Y participaba yo, invitado por el P. Giuseppe, superior de Senegal y presidente de la subregión. La idea era que pudiera exponer a lo largo de la reunión la situación y la problemática de nuestra misión sahariana, (que no es lo mismo).

Bueno, esa es la pre-historia. La cosa se enredó un poco porque una semana antes recibí el nombramiento de Administrador de la Prefectura. Se enredó en el sentido que a lo largo de la reunión mis amados hermanos africanos encontraron “la broma” de este encuentro: “Monseigneur” por aquí…, “monseigneur”, por allá… mucho cachondeo, vaya.

Otra cosa no muy agradable fueron las combinaciones de los vuelos… bueno, en realidad “no agradable” se queda muy corto… fue más bien horrible. Viajes nocturnos, la noche en el aeropuerto de Casablanca, madrugones para coger el avión… una experiencia, vamos. Ya se sabe… África es África, también en la cuestión de los viajes. Aunque al mal tiempo buena cara: tanto a la ida como a la vuelta aproveché para visitar a hermanos de la iglesia del norte.

Y bueno, al grano, la reunión bien. Muy bien, incluso. No hablé mucho, todo sea dicho porque: a) todo se desarrollaba en francés, b) el tema del que trataban me pillaba un poco lejos y c) era la primera vez que asistía, y claro, no era plan de “venir avasallando”… jejeee. Pero lo que solemos decir de la hospitalidad oblata, del sentirse como en casa y todo eso… pues sí, no es un mito, no. Tanto con los oblatos senegaleses, como con los italianos que empezaron la misión. De hecho… ¡¡ay!! ¡¡¡Qué café expreso!!! ¡Y qué queso italiano! ¡Y qué pasta! Jejee… vamos, que no nos hemos podido quejar. En estas iglesias africanas, tanto en el norte, (Rabat, Casablanca, etc.), como ahora en Senegal, no he recibido más que grandes y buenas lecciones de hospitalidad. ¡Ojalá podamos decir que hemos aprendido algo!

Aparte de las duras y largas sesiones de trabajo tuvimos tiempo, claro, para hacer alguna que otra visita a esa hermosa tierra. El monasterio de Keur Moussa, benedictinos senegaleses, que cantan como los ángeles. La isla de Goreé, donde los esclavos eran “almacenados” como simple mercancía antes de partir para América en un viaje sin retorno. Muchos, por supuesto no llegaban a pisar aquella tierra. Escalofriante excursión ésta. Como no, también visitamos el centro de Dakar, una urbe caótica de 4 millones de habitantes. Y conocimos, por supuesto alguna que otra casa de los OMI de la zona: la casa “provincial”, el prenoviciado y casa de jóvenes postulantes, una parroquia, etc.

Sobre la misión del Sahara hablé en dos momentos. Primero pude hacer una breve exposición sobre la historia, la realidad actual, algunas perspectivas de futuro… menos mal que preparé un pequeño “informe” que pudiera ofrecerles una visión “más ordenada”, porque mi francés no da para muchos discursos. En un segundo momento tuvieron tiempo para hacer algunas preguntas, aclarar algunas dudas y, lo que a nosotros más nos preocupaba, dar una primera respuesta que nos indicase su predisposición o no para implicarse en el futuro de la misión. La respuesta fue positiva. “De aquí no te vas a ir con un oblato”- me decía el provincial de Camerún, “pero puedes decir que la acogida es favorable. Como decías es necesario buscar a un oblato que pueda encajar en ese tipo de misión, y vamos a buscarlo”. La Provincia del Congo iba incluso un poco más allá, “nosotros tenemos un diálogo fluido con el Provincial de España, y ya estamos buscando a un oblato para esa misión. Senegal manifestaba su preocupación por el futuro de la misión aunque no sabía aún de qué forma podría implicarse: “los oblatos senegaleses son aún todos demasiado jóvenes”- decía, -“pero ya lo hemos tratado en el consejo de la delegación”. Por otro lado, Madagascar expresaba que para ellos la misión del Sahara es algo “muy nuevo”, porque nunca habían oído hablar de ella, pero que iban a tratarlo en el consejo de la delegación, a hablar de ella en el escolasticado, etc. Algo es algo, ¿no?

Entiendo que esta presencia de la misión oblata del Sahara en los encuentros de Región y Subregión era necesaria y beneficiosa para ambos lados. Tenemos algo que decir a la región y mucho, mucho que aprender de nuestros hermanos “del sur”. Eso sin contar con lo que podamos recibir en forma de personal: parece claro que el futuro de esta misión oblata está en África, pero es que… ¡somos África!, ¿no?

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